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domingo, 3 de enero de 2010

Miles de velas en recuerdo a los no nacidos por culpa del aborto








La castiza plaza del Cristo de los Faroles se vio desbordada el pasado día 28, fiesta de los Santos Inocentes, por las personas que acudieron a la llamada de la Plataforma Córdoba por el Derecho a la Vida contra la futura ley del aborto y a favor de la vida y la maternidad. El acto, que se desarrolló en un ambiente festivo y con una clara impronta familiar, tenía como objetivos, entre otros, pedir el voto a favor de la vida de los parlamentarios que debaten el Anteproyecto de Ley del Aborto y denunciar las consecuencias que tendría para los niños y jóvenes la aprobación de la nueva Ley, dado el modelo educativo que propugna y las directrices que conlleva en materia de enseñanza obligatoria.
El encuentro, que fue presentado por el locutor Rafael González, se inició con sendas intervenciones musicales a cargo de los cantaautores Nacho Lozano y Jesús Cabello. Entre ambos artistas, el Coro Evangélico de Córdoba cantó el villancico clásico “Adeste Fideles”.
En el momento central del acto, Pilar Osuna, profesora de Religión, Santiago Muñoz de Toro, estudiante de Derecho, y Miguel Ángel Parra, presidente de Presencia Cristiana, leyeron el comunicado de la plataforma en el que se denuncia el nuevo Proyecto de Ley por cuanto éste supone la liberalización absoluta de la muerte del no nacido hasta la 14 semana de gestación, la supresión del derecho a la objeción de conciencia a la mayor parte de los profesionales de la salud y la incorporación en el capítulo educativo de la formación sexual y reproductiva de acuerdo con el modelo gubernamental, de manera obligatoria en todos los centros escolares, sin distinción de ideario, e imponiendo a los alumnos un tipo de educación basado en el aborto como derecho y en la ideología de género y su visión de la sexualidad y la persona, entre otras novedades. Según el comunicado, con esta ley “España se dota de una de las normas más radicales del mundo, una ley que desprotege al niño no nacido hasta límites insoportables, que impone a la sociedad española una ideología abortista y que convierte el quitar la vida en un supuesto derecho de la mujer. Y todo ello, sin aportar ninguna medida nueva de apoyo social a la embarazada”.
Al término de la lectura, vino la parte más simbólica del acto: el coro de San Rafael interpretó “Noche de Paz”, al tiempo que los asistentes, susurrando quedamente el villancico, encendían velas en recuerdo a todos los seres humanos inocentes que no llegaron a nacer y en desagravio por la nueva matanza de inocentes que representa el aborto en nuestro tiempo.

Antes de despedir el acto, Mª José De Francisco, de la Plataforma “Córdoba, por el derecho a la vida” comunicó a los asistentes la intención de las asociaciones que la integran de seguir transmitiendo a la sociedad cordobesa su objetivo principal: la defensa de la vida y el rechazo al aborto, con la convicción de que defender la vida y apoyar a la mujer y la maternidad es lo verdaderamente progresista

La prensa local ha publicado la noticia, con diferente acierto según el medio. Podéis leer los artículos en los siguientes enlaces:

http://cordoba.abc.es/20091229/cordoba-cordoba/personas-abarrotan-plaza-capuchinos-20091229.html

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=531210

http://www.eldiadecordoba.es/article/cordoba/595563/paraguas/y/velas/contra/aborto.html

domingo, 13 de diciembre de 2009

¿HAY MISERICORDIA PARA EL NASCITURUS?

Nuestro amigo Miguel Ángel Parra nos envía el siguiente texto certero
¿Hay misericordia para el nasciturus?

“¡Mujer actúa en conciencia, esta ley no te condena!”. Con esta frase finaliza el artículo escrito por el Sr. Bono para justificar su posición favorable ante el controvertido Anteproyecto de Ley del Aborto. La frase nos retrotrae a un cuadro evangélico bien conocido: la declaración de condena a muerte que unos hombres de corazón duro pronuncian hacia una mujer sorprendida en flagrante adulterio. Un cuadro que Jesús resuelve con palabras de misericordia hacia la víctima.
El cuadro, un tanto traído por los pelos si es que con él se quiere aludir a la postura de los defensores de la vida frente a la mujer que aborta -en los casi veinticinco años de vigencia de la actual ley del aborto ninguna mujer ha ido a la cárcel, ni la inmensa mayoría de los que están en contra del aborto lo está por razón de un impulso vengativo- nos sitúa, en cambio, ante la verdadera tragedia que plantea el anteproyecto defendido por el Sr. Bono: la declaración de guerra impune que hacen al niño los que se alían para matarlo en el seno de su propia madre durante las primeras 14 semanas de gestación. Este sí que es un cuadro de muerte: el de un ser humano, inocente, que está inerme ante los que se disponen a triturarlo, no con piedras sino con artificios cruentos, y que finalmente acaba destrozado en la basura o en la incineradora.
Este ser, más débil y pequeño, desde luego, que aquellos a los que, en buena hora, defendían los verdaderos socialistas, es hoy ninguneado cual ninguno. Pocos se acuerdan de él. En los sonoros discursos que vienen pronunciando los defensores del Anteproyecto de Ley, pocas palabras hay, si es que hay alguna, que en verdad se dirija a salvar al pequeño de la muerte. O, al menos, a intentarlo. Las mejores palabras e intenciones se reservan no para el sentenciado sino para los que se deciden a ejecutarlo. Y vienen a decir: si estos le han condenado, ¡adelante!: pueden tirar las piedras, si lo hacen en el plazo preciso (entiéndasenos bien: no están en su derecho de arrojarlas…, pero pueden hacerlo; el “otro” al fin y al cabo es sólo un “alguien” que se contrapone a una persona de criterio más fuerte); no les estorbaremos si se ajustan al plazo convenido; eso sí, si deciden tirarlas, supondremos que “actuarán en conciencia”.
Tal viene a ser, ciertamente que resumida, la postura de misericordia que se trasluce de las declaraciones que algunos católicos, situados en posiciones señeras de la política, hacen a favor de la nueva ley del aborto. ¿No hizo algo parecido un tal Pilatos?
Miguel Ángel Parra Rincón

domingo, 29 de noviembre de 2009

Manifiesto de Juristas

Si eres juez, abogado, fiscal o profesor de Derecho, puedes adherirte al manifiesto en el siguiente enlace
http://derechoavivir.org/manifiesto-juristas/

MANIFIESTO DE JURISTAS ANTE LA REFORMA DE LA LEY DEL ABORTO
Los abajo firmantes, profesionales que trabajamos en las más diversas ramas y especialidades del Derecho, ante la iniciativa del Gobierno de promover una reforma de la legislación sobre el aborto que llevará a un sistema de aborto directamente provocado y buscado en las catorce primeras semanas del embarazo,
MANIFESTAMOS QUE:
1º Debe recordarse que la causa de la reforma son las investigaciones penales a centros abortistas; pero, en lugar de plantearse como la exigencia del cumplimiento de la legislación vigente, por muy negativa y censurable que sea, lo que se logrará con el proyecto de reforma que está sobre la mesa es legalizar, en buena parte, las prácticas fraudulentas de la industria abortista en España.
2º El Tribunal Constitucional en su jurisprudencia, particularmente en la Sentencia 53/1985, de 11 de abril, afirma que “la vida humana es un devenir que comienza con la gestación y finaliza con la muerte”, de modo que la Constitución no puede desproteger la vida humana “en aquella etapa de su proceso que no sólo es condición para la vida independiente del claustro materno, sino que es también un momento del desarrollo de la vida misma”.
3º Una ley de plazos, es decir, de aborto libre, ignora que, como ha dicho también el Tribunal Constitucional, “la vida del nasciturus, en cuanto éste encarna un valor fundamental -la vida humana- garantizado en el artículo 15 de la Constitución, constituye un bien jurídico cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional”.
4º Del artículo 15 de la Constitución se deriva el deber del Estado de proteger la vida del no nacido, bien absteniéndose de «interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación», bien estableciendo «un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma y que, dado el carácter fundamental de la vida, incluya también, como última garantía, las normas penales».
5º El aborto basado en la exclusiva decisión de la gestante contradice la doctrina del Tribunal Constitucional, que sostiene que «los derechos de la mujer no pueden tener primacía absoluta sobre la vida del nasciturus, dado que dicha prevalencia supone la desaparición, en todo caso, de un bien no sólo constitucionalmente protegido, sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional».
6º La reforma promovida por el Gobierno es, por tanto, contraria a la doctrina del Tribunal Constitucional y ha sido censurada por el Consejo Fiscal y por todas aquellas instancias imparciales que de forma objetiva y desapasionada la han analizado; además, la imposibilidad de que el Consejo General del Poder Judicial haya emitido el preceptivo informe muestra que, al margen de ideologías y creencias, existen profundas discrepancias jurídicas sobre este proyecto.
7º Los promotores de la reforma no han podido rebatir muchas de las evidencias planteadas en el debate científico, jurídico y social. Ante este hecho, pretenden imponerla por la exclusiva fuerza de los votos. Fían la suerte final del proceso a un cálculo del reparto de fuerzas en órganos constitucionales de extracción política, se sitúan al margen de la razón y el sentido común e intentan ensombrecer la racionalidad jurídica y científica, manipulando el lenguaje, imputando a los opositores a este proyecto espurias motivaciones ideológicas o religiosas, o pretendiendo generar derechos ficticios como el inexistente “derecho al aborto”.
8º La legislación española sobre el aborto necesita una reforma encaminada a proteger la vida del no nacido y amparar a las mujeres que se ven abocadas al aborto; pero lo que ahora se les impone es la solución más violenta, contraria a su dignidad, y la que más daño les ocasiona: acabar con la vida del hijo que esperan.
9º No puede dejar de mencionarse, además, la exigencia constitucional de respetar el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios frente a cualquier aborto, como ha expresado el Tribunal Constitucional en la mencionada Sentencia 53/85, de 11 de abril. El proyecto de ley puede poner en cuestión derechos fundamentales de los profesionales sanitarios.
10º Por todo ello, exigimos la retirada de un proyecto que no es socialmente reclamado, no ha sido objeto de ningún debate digno de tal nombre, se hace al margen de los verdaderos derechos de la mujer, no ha recibido ningún parecer favorable fundado en Derecho y es contrario a la doctrina del Tribunal Constitucional.

domingo, 22 de noviembre de 2009

El "Manifiesto de Madrid" cumple su primer año

Lo dicen todo, y muy bien, los académicos.
www.diarioya.es
Valentín Abelenda Carrillo.
El Manifiesto de los Académicos o “Manifiesto de Madrid” cumple ahora su primer año y a él están adheridos miembros de las Reales Academias de las más diversas disciplinas, "para pedir a los poderes públicos que, de acuerdo con los principios y derechos de libertad, justicia, igualdad, dignidad y no discriminación proclamados en la Constitución Española, y en la Declaración Universal de Derechos Humanos se inserte después de la primera afirmación del artículo 15 de la Constitución: 'Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral', la siguiente adición 'desde la fecundación a la muerte natural'.
Loa Académicos piden que se promulguen las normas necesarias para que en todos los órdenes se proteja el derecho a nacer, derogando aquéllas que lo violan o lo limitan selectivamente y que se reconozca la personalidad jurídica del 'nasciturus' en todas las fases de su desarrollo, sin olvidar al embrión.
Los más de cien académicos firmantes del manifestó subrayan que "creemos que corresponde a todo ciudadano responsable la defensa sin ambigüedades de este inalienable derecho a la vida, cuyo respeto es el fundamento de la paz”. Por ello, dice, “hacemos un llamamiento a la sociedad en general y a los poderes públicos, para que se cree un marco favorable a su defensa como valor supremo y para que se respete y garantice con los medios debidos". Yo, no tengo nada más que añadir, ya lo dicen todo y muy bien los académicos

martes, 17 de noviembre de 2009

CRISTIANISMO Y COHERENCIA EN DEFENSA DE LA VIDA

Desde la Asociación Presencia Cristiana nos remiten el siguiente comunicado:


CRISTIANISMO Y COHERENCIA EN DEFENSA DE LA VIDA

El debate social en torno al aborto no permite que ningún cristiano se quede al margen del mismo. Desde la Asociación Presencia Cristiana queremos posicionarnos sobre este tema compartiendo con Juan Pablo II que “el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento, se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida”.

Hace días hemos conocido algunas declaraciones sobre este tema realizadas por D. José Bono, presidente del Congreso, a raíz de sendos desplazamientos a Córdoba y Toledo. El Sr. Bono, que públicamente se ha identificado como católico practicante, ha expresado su deseo de seguir a Cristo y de “buscar juntos respuestas para resolver los problemas que son intolerables en la sociedad actual” (¿se referiría también al aborto?). El Sr. Bono solicitó “el máximo consenso posible y un gran acuerdo” ante la controvertida Ley del aborto. ¿Significa esto que, si en el Parlamento una mayoría vota a favor de ella, es motivo suficiente para convertirla en una buena ley? En absoluto es así. Si sale adelante, será una ley injusta que convertirá en derecho el matar. Nos preguntamos si serán el consenso y el acuerdo lo que tranquilice al Sr. Bono. Nosotros sabemos que las mayorías no siempre tienen razón y que todo lo que es legal no siempre es moral. También, que es conveniente conectar la conciencia con las normas, pero que debe prevalecer aquélla cuando éstas atentan contra la vida humana. “No puede haber dos vidas paralelas”, decía Juan Pablo II.

Nos preocupan también algunas de las afirmaciones que el grupo de Cristianos Socialistas hacen en su Manifiesto crítico con la Ley del aborto, pues entre ellas detectamos contradicciones manifiestas. Piden la protección del feto: “debemos reconocer y defender el bien jurídico constitucionalmente protegido del nasciturus”. Pero defienden la implantación de un plazo para el aborto libre: “en el marco que le otorga la ley, las catorce semanas, debe ser la mujer embarazada la que toma la decisión”. No se puede establecer que la vida del nasciturus debe estar protegida por la ley y, al mismo tiempo, concluir que esta misma vida puede ser suprimida por decisión libre de la madre. Su propuesta de ”buscar un terreno común” capaz de armonizar la decisión de abortar y la necesidad de tutelar el bien jurídico del nasciturus (STC 53/1985) resulta también contradictoria, pues ¿qué terreno común puede argüirse cuando se acepta que un destino posible para el nasciturus es la muerte?

A pesar de las discrepancias que mantenemos con el Sr. Bono y el grupo de Cristianos Socialistas en relación con la reforma de la ley del aborto, confiamos en que su adhesión a Cristo, la coherencia y la valentía les ayuden a anteponer la propia conciencia a la disciplina de partido en un tema nuclear como este. Esperamos que sus buenos propósitos socialistas de defensa de los débiles lleguen también a los niños por nacer. Por el hecho de ser cristianos tienen como modelo a Jesucristo, lo que se traduce en una manera concreta de seguir su programa: el Evangelio, el cual no admite “rebajas” en su exigencia de cuidar a los débiles.

Desde la Asociación Presencia Cristiana, seguiremos opinando sobre la defensa de la vida y manifestando nuestro rechazo al aborto. Tenemos la seguridad de que, tarde o temprano, la VERDAD y el BIEN prevalecerán y que defender la vida y apoyar a la mujer y la maternidad es lo verdaderamente progresista.

Vocalía de Medios de Comunicación de la Asociación Presencia Cristiana
Córdoba, 10 de noviembre de 2009

miércoles, 14 de octubre de 2009

No hay nada más injusto que una ley injusta

Desde la Asociación Presencia Cristiana no remiten el siguiente comunicado.


NO HAY NADA MÁS INJUSTO QUE UNA LEY INJUSTA

Las leyes tienen como finalidad básica defender la justicia (suum cuique), evitar la “ley de la selva”, la ley del más fuerte, proteger y garantizar los derechos y los deberes de todos los ciudadanos y además deben ser el referente para las pautas de conducta: qué es lo lícito y legítimo, y qué es lo que contraviene el código ético en una sociedad civilizada.

La “ley del aborto” o “de plazos” es una auténtica aberración y repugna a la moral y a la conciencia. En vez de proteger el derecho más primario, el de la vida, del nasciturus, proclama a bombo y platillo (el lobby de los progres) la ampliación del derecho de la mujer a decidir libremente sobre la criatura que lleva en sus entrañas.

Abortos, asesinatos, crímenes de toda índole, hay todos los días, son colaterales a la condición lupina de la especie humana, pero es obligación y deber del legislador y de las gentes de bien procurar, por todos los medios disponibles, evitar que se produzcan o, al menos, reducir las estadísticas.

¿Creen nuestros legisladores y gobernantes que con esta “ley de plazos” se va a reducir el número de abortos? Cabe esperar todo lo contrario: desde el momento en que cale en nuestra juventud esta moral de la vida, sin más principios ni valores éticos que la propia conciencia y el albedrío particular de la futura mamá, el pronóstico de lo que se avecina a este respecto nos retrotrae a civilizaciones abominables y ya periclitadas.

Todas las personas de bien, todos los colectivos y asociaciones que compartimos ideales y prin
cipios sagrados, como el derecho a la vida del nasciturus, tenemos la obligación y el deber moral de rebelarnos ante esta injusticia. La Asociación Presencia Cristiana invita a participar en la manifestación por la vida que tendrá lugar en Madrid el 17 de octubre. Vuestra presencia y vuestro testimonio en este acto son muy necesarios.

Junta Ejecutiva
Asociación Presencia Cristiana

lunes, 12 de octubre de 2009

Momentos históricos

Hay momentos en la historia de la humanidad en los que la sociedad se enfrenta a dilemas morales importantes. El modo en que se enfrenta a estos asuntos hace que siglos después una sociedad sea recordada con honor o con desprecio.

Recordamos cómo durante la antigüedad la esclavitud era considerada como algo normal y necesaria para el correcto funcionamiento de la sociedad, para el progreso económico y para la construcción de grandes monumentos. Las personas de aquella época no hicieron nada para defender el derecho a la libertar que hoy en día todos reconocemos y tenemos. Nos preguntamos: ¿cómo es posible que durante tantos años nadie hiciera nada para defender a los esclavos? ¿En qué pensaba esa sociedad?. ¿Acaso no veían la gran injusticia que se producía con sus vecinos delante de sus ojos? ... Y, por supuesto, estamos seguros de que nosotros, en una situación parecida, reaccionaríamos y nos enfrentaríamos a esa injusticia.

También bien la sociedad estadounidense tuvo que enfrentarse al dilema de la esclavitud. La industria del algodón tenía que seguir siendo rentable y para algunos sólo se trataba de negros, no de personas dignas de todo derecho. Hoy nos preguntamos ¿cómo es posible que durante tantos años nadie hiciera nada para defenderlos? ¿En qué pensaba esa sociedad? ¿Acaso no veían la gran injusticia que se producía con sus vecinos delante de sus ojos? ... Y por supuesto, estamos seguros de que nosotros, en una situación parecida, reaccionaríamos y nos enfrentaríamos a esa injusticia. En este caso, reconocemos con alegría que hubo una buena parte de la sociedad que consideró que la dignidad del ser humano está por encima de otros intereses y finalmente la esclavitud fue abolida.

Durante los años de mayor esplendor del imperio romano, en el Coliseo (y en muchos otros circos) había espectáculos que consistían en ver cómo varios gladiadores se mataban entre ellos. El derecho a la vida eliminado para poder tener una diversión. Era más importante el pasar un buen rato con ese espectáculo macabro que la vida de esas personas. Y nadie hacía nada por evitarlo. ¿Cómo es posible que durante tantos años nadie hiciera nada para defenderlos?. ¿En qué pensaba esa sociedad?. ¿Acaso no veían la gran injusticia que se producía con sus vecinos delante de sus ojos? ... Y por supuesto, estamos seguros de que nosotros, en una situación parecida, reaccionaríamos y nos enfrentaríamos a esa injusticia.

Más recientemente, en pleno siglo XX y en una sociedad avanzada y democrática como la alemana se procedió al asesinato a escala industrial de miles de personas por el simple hecho de ser judíos o polacos o no responder al ideal de raza que el régimen estableció para su país. El genocidio nazi es recordado como uno de los peores momentos de la historia de la humanidad. Durante varias décadas muchos alemanes han sentido vergüenza de sus padres o abuelos. ¿Cómo es posible que durante tantos años no hicieran nada para defenderlos?. ¿En qué pensaba esa sociedad? ¿Acaso no veían la gran injusticia que se producía con sus vecinos delante de sus ojos? ... Y por supuesto, estamos seguros de que nosotros, en una situación parecida, reaccionaríamos y nos enfrentaríamos a esa injusticia.


Pues bien, ahora somos nosotros. La sociedad española de principios del siglo XXI se enfrenta a un momento que la historia recordará durante siglos y nos toca decidir cómo queremos ser recordados. Porque es seguro que algún día harán esas mismas preguntas sobre nosotros: ¿cómo es posible que no defendieran EL DERECHO A LA VIDA, el más elemental de los derechos?. ¿En qué pensaba esa sociedad? ¿Tal vez sólo en olimpiadas y crisis económicas? ¿Acaso no veían la gran injusticia que se producía con sus vecinos, LOS NO NACIDOS Y LAS EMBARAZADAS, delante de sus ojos? ...

DESPIERTA: es el momento de reaccionar y de enfrentarte a esta injusticia. No te calles: habla con tus vecinos, familiares y compañeros de trabajo. Que todos sepan que tienes claro que el aborto es un asesinato. Si tienes alguna responsabilidad sobre adolescentes insiste en una sana educación afectivo-sexual tendente a evitar embarazos no deseados. Si puedes, ve el 17 de octubre a la manifestación de Madrid. Si estas afiliado a algún partido político (no importa cual) no te calles y haz saber al comité local que no piensas apoyar a los que apoyan este nuevo genocidio de no-nacidos. Si trabajas en el campo de la salud, procura evitar que se produzcan nuevos miles de abortos-asesinatos “del día después”. Si eres periodista y trabajas en algún medio de comunicación (no importa cual) escribe artículos dejando clara tu opinión sobre el aborto y el gran negocio de las clínicas abortistas. Si eres creyente y perteneces a alguna religión (no importa cual) reza y anima al rezo para que Dios nos ayude en esta difícil tarea. Si perteneces a alguna hermandad, ONG, o asociación de vecinos actúa sin miedo a perder subvenciones ¿no es más importante el derecho a la vida? Organiza conferencias o coloquios, pega carteles, haz una canción, escribe a las autoridades y a los periódicos, envía y reenvía correos, manifiéstate, reza, educa,...

¿Cómo quieres que la Historia te recuerde en este momento?
Miguel Ángel Sánchez

sábado, 10 de octubre de 2009

Corrupción en grado sumo

CORRUPCION EN GRADO SUMO

Estamos acostumbrados a las noticias que a diario nos proporcionan los medios de comunicación sobre casos de corrupción política. Sobre el llamado “caso Gúrtel” ya han corrido rios de tinta y los que correrán aún. Desde el poder se utiliza la corrupción política de la oposición como arma para destruirla,a la vez que se oculta o se minimiza la propia. Para ello se utilizan, sin ningún pudor, las instituciones del Estado, Fiscalía y policía, lo cual ya de por sí es políticamente indecente.
Pero la corrupción en grado sumo es pretender , por ley , reconocer como derecho lo que no es más que un crimen alevoso: asesinar a un ser humano indefenso e inocente en el claustro materno.
La potestad que quiere otorgar el Gobierno a la madre para terminar impunemente con la vida del hijo que lleva en su seno constituye la mayor forma de depravación moral, y si la sociedad no reacciona masivamente ante semejante atrocidad, demostraría que la conciencia se ha degradado hasta el extremo de convertir en derecho lo que no es más que un crimen abyecto

Antonio Ruiz-Cabello Sanz

domingo, 30 de agosto de 2009

DIECINUEVE SIGLOS Y MEDIO DEFENDIENDO LA VIDA

Cuando se viven los acontecimientos de manera muy intensa se corre el peligro de perder un poco la perspectiva. En España llevamos desde 1985 viviendo probablemente una de las peores páginas de nuestra historia, no porque estemos padeciendo una guerra sangrienta frente a un determinado enemigo, o incluso porque la guerra sea fratricida, sino porque estamos asesinando a nuestros propios hijos, y porque esos hombres asesinados son precisamente los españoles más débiles, y por tanto los que deberían gozar de mayor protección del Estado y de la sociedad. Me refiero al millón largo de españoles asesinados mediante el aborto provocado. Lo que se dice, un genocidio.
Julián Marías ponía el dedo en la llaga al afirmar que la mayor desgracia del mundo contemporáneo no era propiamente el aborto, sino la aceptación social del aborto. Sólo pensar que me puedo quedar callado observando fríamente las estadísticas anuales sobre el aborto mientras cada día en España mueren descuartizados en el seno de sus madres del orden de 274 niños, sólo pensar esto me produce horror. Me invade la necesidad de exteriorizar y de compartir este horror, mediante la conversación, la acción política, la manifestación pública o escribiendo, con el fin de que no llegue la modorra, el acostumbramiento, la rendición. El enemigo no lo tengo enfrente, soy yo mismo, que puedo terminar aceptando interiormente el aborto como algo sociológicamente inevitable y que “tampoco es para tanto”.
Esto que digo no son entelequias, sino algo muy real. En España hay mucha gente a favor de la vida y, por tanto, en contra del aborto, pero que no hacen absolutamente nada por defenderla. La sangre de tantos niños asesinados les cae lejos, viven en su mundo confortable al margen de estos problemas, tienen la cabeza en su patrimonio, su consumo, sus aficiones, sus placeres, sus diversiones, su trabajo. El problema de esas madres embarazadas con apuros a quienes el Estado y la sociedad, hoy por hoy, no da más salida que abortar, y el problema de esos niños en el seno materno cuya vida pende de un hilo en una sociedad desquiciada, todo esto cae lejos en tantas personas autoconsideradas “buenas”.
Defender la vida públicamente es, me parece, una obligación moral en los tiempos que corren y en el país en el que vivimos. Quienes estamos en estos menesteres lo hacemos desde posturas individuales o asociados en plataformas, partidos, publicaciones, asociaciones, etc. En esta defensa destaca singularmente la Iglesia Católica, con iniciativas de todo tipo a favor del no nacido y de las mujeres embarazadas y sobre todo con una multitud de escritos de la Jerarquía, y sobre todo del Romano Pontífice, en defensa de la vida, en los que aparece fundamentado desde la fe y desde la razón todo el conjunto de problemas éticos que estas cuestiones plantean. Se podrá ser católico o no, pero resulta incontrovertible el reconocimiento que merece la Iglesia Católica por el papel que está jugando en esta hora difícil de la humanidad en la que la inteligencia parece haberse oscurecido, la sensibilidad adormecido y la voluntad anulado, en este momento en el que la mayoría de la gente, a pesar de tener ojos, no ve.
Algunas veces me he preguntado desde cuándo la Iglesia viene defendiendo la vida frente al crimen del aborto. He descubierto que desde muy antiguo. Casualmente el otro día tropecé con un pasaje de “la Didaché” que más adelante reproduzco. Todos los especialistas en la materia consideran que la Didaché es el escrito cristiano, no bíblico, más antiguo que se conoce. Algunos especialistas lo datan de los primeros años del siglo II, pero parece ser más plausible la tesis que lo data en el último tramo del siglo I. El nombre “Didaché” corresponde a la primera palabra que da título a la obra: Didaché ton dódeka Apostolón, que significa “doctrina de los doce Apóstoles”. Es en definitiva un pequeño catecismo del siglo primero en el que estaba todavía muy próximo, en el tiempo, el magisterio de los primeros doce que siguieron a Jesucristo. Pues bien, ya en la Didaché aparece una referencia al aborto que paso a reproducir: “El camino de la vida es éste: En primer lugar, amarás a Dios, que te ha creado; en segundo lugar, a tu prójimo como a ti mismo, y todo cuanto no desees que se haga contigo, tú tampoco se lo hagas a otro. La enseñanza de estas palabras es la siguiente: Bendecid a los que os maldicen, rogad por vuestros enemigos y ayunad por los que os persiguen. Pues ¿Qué generosidad tenéis si amáis a los que os aman? ¿Acaso no hacen esto también los paganos? Vosotros amad a los que os odian y no tendréis enemigo (……) no matarás, no adulterarás, no corromperás a los jóvenes, no fornicarás, no robarás, no practicarás la magia ni la hechicería, no matarás al niño mediante aborto, ni le darás muerte una vez que ha nacido, no desearás los bienes del prójimo”(Didaché, I, 2-3, II, 1).
De la lectura de esta cita se colige que la Iglesia lleva desde sus comienzos defendiendo la vida frente al aborto, y ahí sigue. Un buen ejemplo para que no desfallezcamos. Un buen ejemplo para no tirar la toalla. De acuerdo que en muchos casos no habrá servido para nada porque habrá habido quien no haya hecho caso a la Iglesia. Pero ¿Cuántas vidas de niños en el seno materno se habrán salvado en estos veinte siglos gracias a la voz de la Iglesia? Estoy convencido de que todo el bien que podamos hacer en esta materia, si lo hacemos, es un bien no perdido. A alguien aprovechará. Y aunque no aprovechase a nadie, por lo menos nos aprovecha a nosotros mismos, para no adocenarnos y amodorrarnos en nuestra comodidad.
Fijando la atención en el final de la cita transcrita observamos que en aquel siglo primero la Iglesia no sólo tuvo que enfrentarse con el aborto, sino también con el infanticidio. En eso estamos mejor ahora. No necesariamente cualquier tiempo pasado fue mejor. Al menos Bibiana Aido tiene claro que un niño ya nacido debe ser mantenido en la vida. Esto también tiene que levantarnos el ánimo a quienes defendemos la vida: peor lo tenían los primeros cristianos, o, por decirlo de otra manera, los del Imperio Romano del siglo I eran más burros que los políticos españoles del siglo XXI.
Otra enseñanza: Después de veinte siglos hemos vuelto casi al mismo punto. Esto nos demuestra que una sociedad puede progresar, pero si abandona los principios éticos puede retroceder veinte siglos. Eso nos lleva a tener que avanzar otra vez lentamente y hacer prosperar moralmente a nuestra sociedad con humildad, sabiendo que cada generación debe renovar su compromiso moral con los más débiles. En eso estamos y ahí seguiremos, aunque a veces flaquee el entusiasmo.

Antonio Moya Somolinos.

domingo, 21 de junio de 2009

Entrevista en el semanario La Calle

La pasada semana el semanario La Calle publicó una entrevista a Julio Ortega, médico otorrinolaringólogo, miembro de la comisión dela Plataforma Córdoba por el Derecho a la Vida y administrador de este blog. En dicha entrevista se denunció la corrupción de los profesionales sanitarios de las clinicas abortistas. También se comentó la hipocresía de la sociedad que según el momento de desarrollo califica a un ser humano como malformado, por lo que lo que se permite su condena a muerte en el seno materno, pero que, en el caso de que nazca, se le denominará discapacitado y se le otorgará todos los derechos posibles. El derecho a la vida es inherente a todo ser humano, independientemente de su momento de desarrollo.

Julio Ortega reclamó medidas sociales, laborales, económicas y afectivas para las mujeres embarazadas, especialmente para las que han sido víctima de una violación, negando que el acto violento que han sufrido se remedie con otro acto violento sobre su cuerpo, como es el aborto. La sociedad debe articular medidas alternativas entre las que se incluyen, además de las expuestas , una ley de adopción eficaz.
Para reducir el número de embarazos no deseados entre los jóvenes, Julio Ortega apeló a inculcarles el sentido de responsabilidad, a la educación en valores, que es mucho más que información.
Accede a la entrevista completa en:

http://www.lacalledecordoba.com/noticia.asp?id=18283

miércoles, 27 de mayo de 2009

Aborto: un fracaso social disfrazado de progresismo





El siguiente texto, escrito por Miguel ángel Parra, fue publicado en La Calle a principios de mes. Por su interés y actualidad, lo traemos a nuestro blog para todos aquellos que no pudisteis leerlo en su momento. Sin duda, es de esos textos que invitan a pensar y actuar





La ley de plazos proyectada por el Gobierno para sustituir a la vigente Ley del Aborto ha generado una dinámica imparable en el sector de la sociedad española comprometido con la defensa de la vida. Y Córdoba no se ha quedado al margen. A raíz de la campaña nacional lanzada por “Derecho a Vivir“, buen número de asociaciones y de particulares cordobeses iniciaron un progresivo movimiento de expansión y sensibilización social que ha terminado por cuajar en una plataforma cívica propia. Así surgió así “Córdoba por el derecho a la Vida”, una plataforma que pretende agrupar la pluralidad de las asociaciones y movimientos que en Córdoba defienden la vida por encima de cualquier consideración política, ideológica o religiosa. Y que quiere trasladar ante la opinión pública lo que debería ser obvio en cualquier sociedad basada en principios de justicia y libertad: que el respeto a la vida de todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural, constituye un derecho inalienable que no debe ser menoscabado por nada ni nadie.
Partimos de una evidencia científica: la vida comienza en la fecundación. Por consiguiente, el cigoto, el embrión y el feto son las fases progresivas del desarrollo de un nuevo ser humano, distinto de la madre, como acredita su ADN. De ahí que quepa afirmar que el aborto provocado no es sólo interrumpir voluntariamente un embarazo, sino que es acabar mediante un acto violento y cruel con una vida humana indefensa e inocente. La gran falacia de los defensores del aborto, que ponen a la mujer en el centro de las decisiones sobre “su cuerpo”, queda fatalmente en entredicho.
Sabemos que el aborto provocado supone un drama para la mujer que lo sufre, presionada muchas veces por sus propias circunstancias. Muchas mujeres que abortan, (a menudo impulsadas por el gran negocio de las clínicas abortistas), experimentan a diario las consecuencias de una decisión dramática e irreparable cuyo recuerdo les acompañará el resto de sus vidas (síndrome post-aborto).
Todos estos argumentos corren en paralelo con una cifra escalofriante: el número de abortos en España en el año 2007 fue de 112.138. Semejante matanza de seres humanos se produce en medio de una sociedad que, si bien se muestra algo indiferente ante este dato, sigue considerando el aborto como un mal social. La percepción del aborto como algo malo es compartida por una parte muy importante de la sociedad española. Lo ponen de manifiesto las encuestas realizadas por el Instituto de Política Familiar de España (IPFE): el 97 % de los encuestados, opina que el aborto tiene consecuencias negativas para alguno de los afectados. Un dato aún más claro: tres de cada cuatro mujeres que han abortado no lo hubieren hecho de haber encontrado apoyo adecuado para continuar su embarazo. A los datos anteriores hay que añadir que el 94% de los encuestados por el IPFE considera necesario reducir los abortos mediante una política preventiva para que las mujeres con un embarazo conflictivo puedan encontrar la ayuda apropiada para continuar su gestación.
Si la sociedad le reclama al Gobierno medidas preventivas para reducir los abortos, ¿por qué el empeño del Gobierno de hacer una ley más permisiva que la actual? Si el aborto genera sufrimiento, ¿por qué elegir una vía que ha de incrementarlo? Ciertamente no conocemos los detalles de la nueva ley proyectada por el Gobierno, pero nos consta que no incluirá lo que realmente demanda la sociedad: medidas económicas, sociales y laborales para que la mujer pueda terminar felizmente su embarazo, sin que éste suponga para ella un obstáculo a sus proyectos vitales de futuro. Sólo mediante este tipo de medidas pondremos fin al sufrimiento que genera el aborto".
Para más perplejidad, la reforma de la actual Ley se ha planteado sin que el tema del aborto estuviera incluido en el programa electoral del PSOE del año pasado y sin que sea un compromiso electoral del Gobierno. Parece como si en el Gobierno hubiera alguien empeñado en hacer política o negocios, e incluso en ganar votos, a costa de los más débiles e indefensos.
Desde la plataforma “Córdoba por el derecho a la Vida” estamos convencidos de que la solución a la tragedia que el aborto representa no es aumentar los plazos para abortar, sino las medidas asistenciales que beneficien a la madre y a la criatura que va a traer al mundo.
Igualmente tenemos la convicción de que el aborto, tal como lo conoce nuestra sociedad, es la falsa solución que ha dado el siglo XX a problemas reales de la mujer. El siglo XXI exige soluciones solidarias y respetuosas con la vida.

Miguel Ángel Parra
Plataforma “Córdoba por el Derecho a la Vida”


Publicado en La Calle, mayo 2009